¡Tenemos nuevo curso! Aplausos: consigue el éxito que te mereces

¡Tenemos nuevo curso! Aplausos: consigue el éxito que te mereces

¿Alguna vez te has removido en tu silla al ver a una compañera o compañero hacer una presentación que ha levantado los aplausos de toda la audiencia? Te has alegrado por ella, claro, pero en el fondo de ti había una vocecita que te decía: «tú lo podías haber hecho mejor».

Sé lo que se siente, porque tanto yo como Agustí y Robert hemos estado ahí alguna vez.

Aún recuerdo aquella vez que mi empresa seleccionó a una persona que no tenía nada que ver con mi departamento para contar mi proyecto en un congreso.

Sí, por un lado sentí alivio de no tener que enfrentarme a la audiencia. Pero también sentí rabia e impotencia y, sobre todo, sentí que no se me valoraba.

Sin embargo, aquel congreso cambió mi vida, porque decidí transformarme para que nunca más nadie tuviera que sustituirme al hablar de mis proyectos.

En 2010 empecé a formarme en habilidades de comunicación, que se han complementado con la organización de eventos TEDx y de otro tipo, en los que las ideas de los speakers son fundamentales. Así que no solo me aplicaba a mis propias charlas las técnicas y recursos aprendidos, sino que comencé a ayudar a otras personas a comunicar mejor.

Pero, ¿cuál es el problema? ¿por qué no comunicamos bien?

¿Crees que es por el miedo escénico? Ya te digo desde ahora que no. Desde luego, no es la única razón.

Te voy a poner un ejemplo.

¿Te has fijado alguna vez en las señales de tráfico? ¿Tienes idea de por qué son iguales en todo el mundo?

Sí: las de peligro son triangulares con el borde rojo y el fondo blanco, las de obligación son redondas con el fondo azul, etc.

Son así para que en décimas de segundo tu cerebro pueda identificar de qué señal se trata y no pierda tiempo innecesario en el ruido. Y se centre en identificar cuál será el peligro. En Europa será una vaca o un ciervo, o un reno, si estamos muy al norte, en Estados Unidos o Canadá será un alce y, quizá, en Australia será un canguro. El tipo de animal no es relevante. Lo importante es que podrías toparte con un peligro.

¿Pero qué tienen que ver las señales de tráfico con nuestra comunicación? ¡Todo!

Dice Billy Wilder, el director de películas como El apartamento, Sabrina o Con faldas y a lo loco que cualquier historia necesita una arquitectura estructural, que se olvidará inmediatamente después de ver la película.

¡Bingo!

Esta estructura nos sirve, como pasa con las señales de tráfico, para que nuestra mente no pierda tiempo en buscar un hilo conductor y capte los elementos esenciales de lo que estamos transmitiendo sin darse cuenta.

Es decir, la clave de hacer buenas presentaciones está en que tengan una buena estructura. Y en la práctica, claro. Pero lo fundamental es el esqueleto.

Una casa no se puede empezar a construir por el tejado. Ni tampoco podemos comprar muebles si no tenemos nuestras paredes hechas y no sabemos qué forma van a tener las habitaciones.

Así, si la estructura es la clave, ¿qué estructura es la ideal? La respuesta está en la cultura audiovisual de los últimos 50 años. ¿Cuál ha sido la estructura más repetida en cine, televisión y literatura en estas últimas décadas?

La clave nos la da Joseph Campbell, un antropólogo, que en los años 50 del siglo pasado descubrió un patrón que unía historias mitológicas de todas las culturas humanas, desde Buda hasta Moisés, pasando por Osiris o Prometeo. A este patrón estructural, Campbell lo llamó El Viaje del Héroe.

Pero el viaje del héroe es un patrón demasiado complejo como para poder basar cualquier presentación. Sin embargo, sus elementos básicos que son:

* La aparición de un problema
* La aparición de una figura que nos anima a resolverlo
* Las aventuras para solucionar el problema
* La resolución del problema

sí que se pueden aplicar al 99% de las presentaciones que realizamos en nuestras empresas.

Así, para ayudar a los speakers de nuestros respectivos TEDx con sus charlas, creamos un método, simplificando el viaje del héroe en cuatro pasos, una estructura que puede ayudarte a dar la vuelta a tus presentaciones y a conseguir el éxito que estás buscando.

Plasmamos todo este conocimiento en el nuestro ebook “El viaje del héroe: método en 4 pasos”.

Pero con un libro nos faltaban herramientas: necesitábamos mostrarles a las personas diferentes vídeos, que se puedan descargar material de trabajo, fichas y plantillas, hablarles “al oído” después de determinados ejercicios…

Por eso hemos creado el curso Aplausos: consigue el éxito que te mereces.

Con este curso pisas directamente el acelerador para pasar de 0 a 100 en tan solo 9 semanas.

En este curso encontrarás 9 módulos con contenidos de todo tipo, ejercicios y plantillas para transformar para siempre tus presentaciones.

Es tu momento de actuar. Es tu oportunidad de empezar a construir los cimientos de tu casa y de asentar los pilares de una buena estructura en tu comunicación.

Porque con una buena estructura, te será sencillo conseguir el éxito que te mereces, disfrutar y hacer disfrutar con tus presentaciones, dejar a tu audiencia entusiasmada, obtener el reconocimiento de tus colegas, y, sobre todo, hacer brillar tu talento.

Tres pautas de comunicación no verbal para hablar bien en público

Tres pautas de comunicación no verbal para hablar bien en público

Si estás leyendo este artículo es porque alguna vez te ha tocado o te toca hablar en público y eres consciente de que puedes mejorar al hacerlo. Yo misma, que me tocaba hablar en público con frecuencia por trabajo, empecé a formarme porque no soportaba el miedo escénico (me ponía tan nerviosa que no podía ni hablar) y tenía mil tics.
La buena noticia es que se pueden superar y, lo cierto, es que eliminar ciertos tics o gestos que hacemos al hablar en público, no es complejo, pero sí requiere un poco de autoconciencia. Así que hoy os voy a dar tres pautas para poder desprendernos de estos tics que pueden llegar a convertirse en una pesadilla si los llevamos al extremo.

 

Las manos en los bolsillos

Este es un gesto típicamente masculino. No es que las mujeres no llevemos pantalones, pero, por algún motivo, es mucho más frecuente en hombres que en mujeres. Y es que oye, hay gente que es levantarse a hablar y meterse las manos en los bolsillos y no hay gesto que más choque a la audiencia. Mucha gente me dice que qué va a hacer con las manos si no… y yo siempre les digo que las manos, naturales. Las manos, cuando las usas para acompañar tu discurso, añaden énfasis a lo que dices. Si no las vas a usar, puedes dejar los brazos en su posición natural. Forzarte a utilizar esta posición como «neutra» (posición de partida de discurso), puede ser algo muy positivo.

Caminar sin fin o el efecto Forrest Gump

El efecto Forrest Gump es el que se produce cuando un speaker se pone a caminar sobre la escena sin ton ni son.
Para solucionarlo, porque obviamente, si caminas como un loco (o loca) sobre el escenario, es un horror, primero te tienes que hacer consciente. Te recomiendo que ensayes mucho, que te grabes, que tengas a una persona de confianza que te diga si lo haces… y que sigas ensayando. Y que compruebes la escena in situ antes de hablar para saber qué partes puedes utilizar y desde dónde llegarás mejor a tu audiencia.

Movimientos sin sentido

Hay speakers que no son conscientes de sus movimientos corporales. Algunos tienen algún tipo de tic, que es un movimiento involuntario. Algunos tipos de tics son inevitables (aunque con práctica y control pueden remitir) y otros son perfectamente evitables, solo, de nuevo, tenemos que ser conscientes de ellos. Brazos descontrolados, gestos con la cabeza o las manos, con las cejas o los ojos…
Grabémonos, valoremos el vídeo sin audio fijándonos en el lenguaje corporal, pidamos ayuda a alguien que nos valore qué podemos mejorar y repitamos el proceso.

Como ves, todo pasa por el reconocimiento de nuestras lagunas. Para todo lo relacionado con el lenguaje no verbal, grabarnos es la mejor opción. No hace falta que las grabaciones sean de super calidad, con nuestro propio móvil es suficiente.
Ahora, ¡a por ello!

5 preguntas para ayudarte a definir tu idea

5 preguntas para ayudarte a definir tu idea

¿Y qué idea te gustaría compartir con el mundo?

Esta es una pregunta que siempre hacemos en las entrevistas a potenciales ponentes TEDx y también a nuestros clientes cuando quieren preparar una presentación.  Y como seguramente te imaginas, las caras que solemos ver son de sorpresa, se genera un silencio y empieza un mini discurso en el que nos explican el tema sobre el que son expertos, problemas que se encuentran, su visión de lo que podría hacerse, etc. En definitiva, se van por las ramas.

Decía sir Richard Branson que una idea está clara cuando eres capaz de resumirla en una frase y que incluso tus abuelos puedan entenderla. Y llegar a destilar esta frase, esta esencia que condensa todas las palabras de tu presentación, puede llegar a ser un trabajo que requiere de mucho esfuerzo.

Cuando empezamos a pensar en lo que vamos a comunicar, normalmente nos fijamos en nuestra experiencia. Eso es un amplio campo fértil, lleno de bosques y árboles con frondosas ramas. Y a nosotros, nos interesa una. Quizás una que aún no ha brotado en ese campo y que durante el proceso de definir la idea pueda surgir y convertirse en ese momento eureka.

Por ello te proponemos 5 preguntas a hacerte para encontrar esa idea que emocione,que inspire y que sea la luz que guíe el desarrollo de tu presentación.

La primera pregunta qué debemos hacernos es ¿sobre qué temas somos expertos? 

No ya solo lo que hemos estudiado o en lo que trabajamos. Muchas veces podemos encontrar ideas interesantes en nuestras aficiones, en cosas que nos han ocurrido en nuestra vida o incluso en lo que vivimos en unas vacaciones o un viaje. Incluso puede ser que encontremos relaciones cruzadas entre todo ello.

Esto nos definirá el campo de ideas en el que seguiremos avanzando a la siguiente pregunta, ¿quienes son las personas con las que vas a comunicarte? 

Muchas veces he asistido a convenciones de ventas donde el director de turno sale a presentar y la idea que lanza se resume a «hemos de vender más» argumentando que los beneficios de la empresa han de crecer un tantos % y si no habrá que despedir gente. ¿Consideráis que esa es una idea que hará que vuestro equipo de ventas salga motivado a la calle? Lo normal es que más pronto que tarde actualicen su LinkedIN y acepten la primera oferta que les mejore y/o iguale las condiciones económicas.

También he visto como muchos ponentes TEDx quieren explicar lo buenos que son y todo lo genial que hacen en su trabajo. Y les cuesta reflexionar, hacerse la pregunta de «después de escuchar que eres un crack, ¿qué habrá cambiado en la vida de quien te escuche?»…hasta reconocer que «nada habrá cambiado». Lo cual es falso, seguramente esas personas no querrán volver a escuchar una presentación del ponente.

Por ello, antes de empezar a buscar qué idea compartiremos, necesitamos crear un vínculo imaginario con nuestra audiencia. ¿Son jóvenes, jóvenes entre 25 y 35 años, jóvenes entre 35 y 45 años y/o jóvenes de más de 45 años? Algo como la edad hace que una broma sobre «El Un, Dos, Tres» (programa popular en la televisión española en la década de los 80) no tenga sentido si la mayoría de tu audiencia tiene menos de 40 años.

También es importante plantearte si el auditorio es experto en el tema o es un evento de divulgación. Por ejemplo, el nivel de profundidad de la idea  no es el mismo si hablamos de banca ética en un TEDx como hizo Marcos Eguiguren   , a que si el mismo Marcos lo hace en otro foro más técnico.

La tercera pregunta que solemos plantear es ¿qué problema o necesidad planteamos resolver?

Decía Drew Dudley en su TEDx Talk de 2010  que muchas veces no somos conscientes del poder que tienen nuestras palabras para inspirar cambios profundos en las vidas de las personas que nos escuchan. Y sí, es verdad que a veces nosotros comunicamos una idea y hay personas que les inspira una parte de nuestra presentación que no tiene que ver estrictamente con el mensaje. Y eso forma parte de la magia del arte de presentar…por más que lo intentamos, nunca tenemos el control de todo lo que ocurre.

Y precisamente por ello, debemos intentar planificar al máximo lo que queremos conseguir. Por ello, ya que conocemos cosas sobre nuestra audiencia (edad, formación, si esperan una chara más técnica, etc.) podemos plantearnos qué problemas pueden tener o que situaciones se dan en su día a día que nuestra idea puede aliviar e incluso solventar. Por ejemplo, en la entrevista a Javier Goyeneche (presidente de Ecoalf), tiene claro que la audiencia a la que se dirige está preocupada por el medio ambiente y la preservación del planeta, así como la economía circular. Por eso la idea que quiere compartir es que su empresa aprovecha residuos para producir prendas de moda y que vestirse siendo más respetuoso con el Planeta es posible.  ¿Qué conocimientos, experiencia, ideas tienes tú que pueden ayudar a solventar necesidades de otras personas?

Y eso nos lleva a la cuarta cuestión, ¿qué te gustaría que ocurriera después de tu presentación?

Esta es una pregunta de filtraje. Las tres preguntas anteriores nos habían generado explosiones de ideas, habíamos iniciado procesos de dispersión. Sin embargo esta es una pregunta que comienza a limitar. Por ejemplo, en la entrevista a Javier, imagino que lo que a él le gustaría es que supieras que existe Ecoalf, que es respetuosa con el medio ambiente y que compres sus productos. Por eso en la entrevista comparte la idea que comparte y no la idea, que seguramente tenga, de que el proceso de producir unas zapatillas es mejor si se hace con una máquina A que con una máquina B, o con tal o cual material.

Por eso es bueno que te plantees qué te gustaría que ocurriera cuando hayas dicho la última palabra, cuando todo acabe y la gente vuelva a su rutina. Puede ser que hayas querido informarles de que existe algo, querer convencerlos que inicien un cambio en su rutina… Todo está bien mientras tú lo tengas claro.  Eso sí, no todas las ideas serán válidas para ello.

Después también es bueno que te preguntes ¿qué grado de obviedad tiene cada idea?  Sí, obviedad. Tendemos a endiosar nuestras propias ideas y la realidad es que el mundo sigue girando sin ellas. Prueba de ello es que una de cada tres start-ups cierra antes del primer año. Todas tenían una buena idea detrás. Nadie ha notado que hayan desaparecido…ni tan siquiera que hayan existido.

Así que este ejercicio de humildad te permitirá filtrar qué ideas son más superficiales, cuales más innovadoras, etc. Y esto te permite calibrar qué idea vas a usar para tu próxima presentación. Por ejemplo, si solo tienes 5 minutos, quizás es bueno elegir una idea que no requiera de mucha argumentación para ser comprendida. Obviamente, esa idea quizás no sea la mejor si dispones de 50 minutos o más de presentación.  Otro ejemplo sería el grado de experiencia de tu audiencia. Si son personas que conocen el tema de lo que hablas, quizás buscarás ideas que sean más disruptivas, para sorprenderles, mostrar algo nuevo. Sin embargo, si son personas que provienen de otros campos de experiencia, la idea a seleccionar debe ser más tradicional para informar y transmitir conocimiento.

Esperamos que te resulten útiles estas 5 preguntas para preparar tu próxima presentación y en Make&Talk estamos a tu disposición para ayudarte. Solo tenemos una última pregunta para ti, ¿qué idea te gustaría compartir con el mundo? 😉

¿Quién es tu audiencia? Conoce a tu audiencia con la técnica del Buyer Persona

¿Quién es tu audiencia? Conoce a tu audiencia con la técnica del Buyer Persona

¿Crees que no es importante conocer a tu audiencia? Déjame que te cuente una pequeña anécdota que me sucedió en mis primeros años como consultor.

Hace algunos años ya un gran hospital me contrató para dar una charla sobre GTD a un grupo de empleados. Como la productividad personal y la organización de proyectos es algo que siempre me ha interesado acepté el encargo con mucha ilusión. Pero cuando llegué allí me di cuenta enseguida que el grupo en cuestión era personal de front desk. Es decir, que en su día a día no tenían ningún margen para organizar su trabajo ya que éste era totalmente reactivo, tipo FIFO. Aquello fue un completo fracaso pero me sirvió para comprender lo importante de conocer a tu audiencia mucho antes de llegar al día D.

Saber para quién vas a hablar y, sobretodo, conocer en profundidad cuáles son sus inquietudes, intereses y circunstancias puede ser clave para que tu mensaje llegue tan lejos como merece.

Una técnica que puedes utilizar para conocer mejor a tu público es el Buyer Persona. Aunque es un nombre algo extraño ésta es una técnica muy utilizada en el ámbito del marketing y la estrategia empresarial. Un Buyer Persona en realidad no deja de ser una representación ficticia de nuestra audiencia basándonos en la información que podamos recoger de tipo demográfica, de comportamiento, necesidades y motivaciones. Haciendo este ejercicio lo que conseguimos es ponernos en su piel, intentar comprender en profundidad en qué puede interesarles lo que les vas a decir.

Conocer más a fondo qué motiva a tu audiencia te va a colocar en una posición ideal para entender cómo tus ideas deben ser estructuradas y transmitidas. Debo decirte que no hay una sola forma de preparar tu Buyer Persona ideal, una simple búsqueda en internet te dará miles de resultados. Así que déjame darte algunos consejos sobre cómo preparar el tuyo y con la práctica irás encontrando los matices que necesitas incorporar.

  1. Foto y nombre.
    Ficticios por supuesto, pero a mi me ayuda mucho poner cara a esa persona tipo con la que voy a interactuar. Además te puede resultar divertido el juego de buscar un nombre y apellido a alguien que en realidad no existe, es como crear un personaje.
  2. Datos demográficos
    Aquí se trata de recoger datos como la edad media, su ocupación, si viven en ciudad o en una área rural, estado civil u otros datos que te puedan ser relevantes.
  3. Sistema de valores
    Destaca los 4 valores principales de tu audiencia y dales un valor de cero a diez. Te doy algunos ejemplos: creativo/analítico, activo/pasivo, introvertido/extrovertido. Como siempre, busca aquello que es relevante para ti de cara a tu proyecto.
  4. Biografía
    Una breve reseña redactada por ti sobre tu relación con esa persona, o cómo ha llegado a ti, tu charla o tu proyecto.
    ¿Cuáles han sido o serán los puntos de contacto? Añade todos los detalles que te puedan ser de utilidad, destaca aquellos factores de su vida que puedan ser claves para tu preparación.
  5. Motivaciones
    ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿Qué es lo que quiere conseguir para sí misma esa persona que estás imaginando? ¿Cuáles son sus retos?
  6. Frustraciones
    De la misma forma, ¿cuáles son las barreras que se encuentra en su día a día? ¿Qué es aquello que no puede conseguir y le impide conseguir sus metas?
  7. Canales
    ¿Utiliza las redes sociales? ¿De qué forma? Ampliar tu mensaje a través de las redes sociales antes, durante o después de una charla requiere ante todo preparación, conocer cuáles son los canales más apropiados y cómo elaborar tu mensaje para que el rendimiento sea óptimo. No lo dejes todo a la improvisación.
  8. Citas
    Ve incluso más allá, ¿tienes alguna cita concreta a incorporar en la ficha? ¡Inclúyela! Créeme, sus propias palabras son algo muy valuoso.

 

Como ya vas intuyendo crear un Buyer Persona es un pequeño mundo en sí mismo. Para conocer toda esta información dispones de  diferentes vías y deberás escoger cuál de ellas es más viable para tu caso. Fuentes de información a utilizar puede haber muchísimas. Yo acostumbro a utilizar datos extraídos de la analítica de la página web y redes sociales, un estudio de mercado creado ad-hoc para el proyecto, cuestionarios realizados directamente a una muestra o directamente entrevistas personales con algunos de ellos.

Si el proyecto es un encargo que te han realizado puedes pedir esa información a la entidad que esté al frente de la organización. Tal vez no te puedan facilitar una información tan exhaustiva pero por lo menos te podrán poner sobre la pista de los perfiles que te vas a encontrar. Y con eso ya podrás empezar a formarte una idea no sólo de qué audiencia vas a tener sino cómo empezar a construir tu Buyer Persona.

Con el tiempo seguro que irás creando tu propia metodología y una plantilla de Buyer Persona que podrás ir adaptando a cada caso. Por supuesto si es para mostrar a terceros tendrás que ocuparte mucho más de su aspecto que si sólo es para tu uso interno. En cualquier caso y antes de que te pongas a complicarte la vida te propongo que por el momento tu primer Buyer Persona se parezca a un relato.

Aquí te dejo una muestra muy sencilla para que puedas empezar a ponerte en marcha ya mismo y no sufras un bloqueo por exceso de información. Éste es el Buyer Persona de Marta Directiva, la asistente tipo a mi próxima charla en el XXIII Congreso Nacional de Directivos de Recursos Humanos (¡encargo ficticio!). La información directa no la tenía pero me he basado en los datos que me ha facilitado la organización y en tres conversaciones distintas con asistentes a las charlas.

 

7 razones para formarte en hablar en público

7 razones para formarte en hablar en público

Si hay una habilidad en la que nos preparamos poco pese a necesitarla a diario, es la de comunicarnos con los demás, la de hablar en público. Tradicionalmente, en nuestro entorno, no se ha trabajado, más bien al contrario, nuestra capacidad para exponer en público. Solo en los últimos años y muy tímidamente, las y los estudiantes están empezando a hacer presentaciones de trabajos en sus clases, o a crear grupos de debate en los institutos y universidades.

Muchas personas, ya adultas, creen que su hora ya pasó y que es tarde para adquirir estas habilidades que, como digo, utilizamos a diario. Pero nada más lejos de la realidad. A hablar en público se aprende. Y además, es una de esas actividades que enganchan desde el primer momento y que, por un lado, cuanto más la practicas mejor se te da, y que por otro, es muy gratificante ver que desde el primer momento ves resultados tangibles y que compensan todo esfuerzo realizado.

Vamos a ver algunas de las razones por las que no deberías perder ni un segundo más y apuntarte a un curso o taller de hablar en público:

1. Mayor seguridad en uno/a mismo/a

Anthony Robbins, un escritor estadounidense especializado en liderazgo y motivación de equipos dice que

La calidad de tu vida depende de la calidad de tu comunicación.

Es una frase que suena fuerte. Lo es. Pero es muy real. ¿Cuántas veces nos hemos callado ante un grupo, de amigos, de compañeros de trabajo o ante un jefe por no ser capaces de reunir en una frase las palabras exactas que teníamos que decirles? La seguridad en uno mismo aumenta cuando eres capaz de expresar lo que bulle en tu mente. Y esto lo puedes conseguir cuando aprendes a hablar en público.

2. Superar el miedo escénico

Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que me tuve que poner delante de una audiencia grande. Ni hablo de las reuniones, en las que balbuceaba mis opiniones o mis tareas. Las grandes audiencias me comían. Se me secaba la boca, me temblaban las piernas y las manos. Ahora, con años de experiencia en escenarios y titulaciones en oratoria, me sigo poniendo nerviosa (esto no se quita nunca, afortunadamente) pero soy capaz de dominar los nervios y utilizarlos a mí favor.

3. Mejorar tu capacidad de escucha

Una de las habilidades que adquieres cuando aprendes a hablar en público, aunque parezca su contraria, es a escuchar también de una forma diferente. Del mismo modo que la gente que sabe música puede escuchar una canción en su conjunto y es capaz de separar los instrumentos mentalmente, cuando aprendes a hablar en público, adquieres la capacidad de escuchar un mensaje en su conjunto y también a desgranar las diferentes capas de este mensaje: su estructura, sus recursos retóricos, las diferentes capas que pueda tener.
Esta habilidad abre muchísimas puertas y es una de las habilidades que menos se enseña.

4. Mejorar tus oportunidades de negocio

Tanto si tienes un negocio propio como si trabajas por cuenta ajena, una de las mejores armas para generar clientes y ventas o promocionarte en el trabajo es tu capacidad de comunicación. Que comprendan tu mensaje, tu capacidad de informar o de persuadir a otras personas sobre los beneficios de tu producto, servicio o idea son armas fundamentales para progresar.

5. Nadie nace aprendido

Vale, es cierto que hay personas con una capacidad innata para la comunicación, del mismo modo que las hay con un don natural para jugar al fútbol o para cantar o para dibujar. Pues igual que el que apunta maneras va a entrenarse para ser mejor futbolista o estudia música o dibujo, se puede entrenar también para ser un mejor orador y utilizar todas las herramientas a nuestro alcance, no solo las que mamá naturaleza nos ha dado.

6. No puedes aprender por tu cuenta

Hoy en día puedes aprender casi de todo por tu cuenta, en tu casa, con el ordenador, unos vídeos, unas lecturas… Sin embargo, a hablar en público la única forma de aprender, creedme, es hablando en público.
Puedes saber mucha teoría, haber leído dieciocho libros: Dale Carnegie, Chris Anderson, Ralph Smedley… pero la teoría no es nada si no hay práctica. Estructura, lenguaje corporal, técnicas vocales… hay mil aspectos que se coordinan y combinan para crear la magia de un discurso bien hecho. Y esto solo se puede hacer traspasando esa frontera.

7. Te va a tocar hacerlo, mejor estar preparada/o

En algún momento de nuestra vida, nos dediquemos a lo que nos dediquemos, nos va a tocar salir a la palestra y hablar delante de una audiencia, ya sea esta mayor o más pequeña. Puede que te toque trabajar en ventas o puede que tengas que hacer una presentación en una reunión, o dar una charla en el colegio de tus hijos, o un brindis en una boda. Lo que está claro es que tarde o temprano, todos pasamos por ese momento. Y cada uno de esos momentos es una oportunidad para ser mejor y crecer. (Y desde luego, ninguno de ellos es –o debería ser – para sufrir).

Decía Antonio Machado que «se hace camino al andar». Mi experiencia me lo demuestra. Ahora solo tienes que dar tú el paso. ¿Te animas?

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