7 razones para formarte en hablar en público

7 razones para formarte en hablar en público

Si hay una habilidad en la que nos preparamos poco pese a necesitarla a diario, es la de comunicarnos con los demás, la de hablar en público. Tradicionalmente, en nuestro entorno, no se ha trabajado, más bien al contrario, nuestra capacidad para exponer en público. Solo en los últimos años y muy tímidamente, las y los estudiantes están empezando a hacer presentaciones de trabajos en sus clases, o a crear grupos de debate en los institutos y universidades.

Muchas personas, ya adultas, creen que su hora ya pasó y que es tarde para adquirir estas habilidades que, como digo, utilizamos a diario. Pero nada más lejos de la realidad. A hablar en público se aprende. Y además, es una de esas actividades que enganchan desde el primer momento y que, por un lado, cuanto más la practicas mejor se te da, y que por otro, es muy gratificante ver que desde el primer momento ves resultados tangibles y que compensan todo esfuerzo realizado.

Vamos a ver algunas de las razones por las que no deberías perder ni un segundo más y apuntarte a un curso o taller de hablar en público:

1. Mayor seguridad en uno/a mismo/a

Anthony Robbins, un escritor estadounidense especializado en liderazgo y motivación de equipos dice que

La calidad de tu vida depende de la calidad de tu comunicación.

Es una frase que suena fuerte. Lo es. Pero es muy real. ¿Cuántas veces nos hemos callado ante un grupo, de amigos, de compañeros de trabajo o ante un jefe por no ser capaces de reunir en una frase las palabras exactas que teníamos que decirles? La seguridad en uno mismo aumenta cuando eres capaz de expresar lo que bulle en tu mente. Y esto lo puedes conseguir cuando aprendes a hablar en público.

2. Superar el miedo escénico

Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que me tuve que poner delante de una audiencia grande. Ni hablo de las reuniones, en las que balbuceaba mis opiniones o mis tareas. Las grandes audiencias me comían. Se me secaba la boca, me temblaban las piernas y las manos. Ahora, con años de experiencia en escenarios y titulaciones en oratoria, me sigo poniendo nerviosa (esto no se quita nunca, afortunadamente) pero soy capaz de dominar los nervios y utilizarlos a mí favor.

3. Mejorar tu capacidad de escucha

Una de las habilidades que adquieres cuando aprendes a hablar en público, aunque parezca su contraria, es a escuchar también de una forma diferente. Del mismo modo que la gente que sabe música puede escuchar una canción en su conjunto y es capaz de separar los instrumentos mentalmente, cuando aprendes a hablar en público, adquieres la capacidad de escuchar un mensaje en su conjunto y también a desgranar las diferentes capas de este mensaje: su estructura, sus recursos retóricos, las diferentes capas que pueda tener.
Esta habilidad abre muchísimas puertas y es una de las habilidades que menos se enseña.

4. Mejorar tus oportunidades de negocio

Tanto si tienes un negocio propio como si trabajas por cuenta ajena, una de las mejores armas para generar clientes y ventas o promocionarte en el trabajo es tu capacidad de comunicación. Que comprendan tu mensaje, tu capacidad de informar o de persuadir a otras personas sobre los beneficios de tu producto, servicio o idea son armas fundamentales para progresar.

5. Nadie nace aprendido

Vale, es cierto que hay personas con una capacidad innata para la comunicación, del mismo modo que las hay con un don natural para jugar al fútbol o para cantar o para dibujar. Pues igual que el que apunta maneras va a entrenarse para ser mejor futbolista o estudia música o dibujo, se puede entrenar también para ser un mejor orador y utilizar todas las herramientas a nuestro alcance, no solo las que mamá naturaleza nos ha dado.

6. No puedes aprender por tu cuenta

Hoy en día puedes aprender casi de todo por tu cuenta, en tu casa, con el ordenador, unos vídeos, unas lecturas… Sin embargo, a hablar en público la única forma de aprender, creedme, es hablando en público.
Puedes saber mucha teoría, haber leído dieciocho libros: Dale Carnegie, Chris Anderson, Ralph Smedley… pero la teoría no es nada si no hay práctica. Estructura, lenguaje corporal, técnicas vocales… hay mil aspectos que se coordinan y combinan para crear la magia de un discurso bien hecho. Y esto solo se puede hacer traspasando esa frontera.

7. Te va a tocar hacerlo, mejor estar preparada/o

En algún momento de nuestra vida, nos dediquemos a lo que nos dediquemos, nos va a tocar salir a la palestra y hablar delante de una audiencia, ya sea esta mayor o más pequeña. Puede que te toque trabajar en ventas o puede que tengas que hacer una presentación en una reunión, o dar una charla en el colegio de tus hijos, o un brindis en una boda. Lo que está claro es que tarde o temprano, todos pasamos por ese momento. Y cada uno de esos momentos es una oportunidad para ser mejor y crecer. (Y desde luego, ninguno de ellos es –o debería ser – para sufrir).

Decía Antonio Machado que «se hace camino al andar». Mi experiencia me lo demuestra. Ahora solo tienes que dar tú el paso. ¿Te animas?

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