¡Estructura tu mensaje!

«A veces navegamos con el viento, a veces en contra, pero debemos navegar, no estar a la deriva, ni echar el ancla»

Oliver Wendell Holmes

Cuando sales a la calle, pocas veces sales a pasear sin rumbo. En la mayoría de ocasiones vas al trabajo, al encuentro con una amistad o pareja, etc. Para ello planificas una ruta que te lleve del punto A al punto B. O te la planifican, si eres de las personas que usan un navegador GPS intensivamente.  Entre las múltiples opciones que existen para llegar del punto A al punto B, vas a trazar una ruta en función de si vas a ir en coche, transporte público, andando, etc. y también de si quieres evitar peajes, o ir más rápido, o solo ir en autobús, etc.  Y en toda esta ruta, tu objetivo es claro: llegar al punto B de forma confortable.

Esto que tenemos tan claro para algo que hacemos de forma repetida cada día de nuestra vida, el planificar la ruta, es algo que no siempre se hace cuando preparamos una presentación, una charla o cualquier otra comunicación. Y entonces es cuando ocurren aquellos discursos caóticos, muchas veces interminables y donde no acabas de tener claro qué querían comunicar. Aunque en el caso de la clase política española, por ejemplo, eso ya es intencionado porque se busca aparentar, comunicar, no compartir ninguna idea y dejar al oyente confundido y con la duda de si tienen problemas de comprensión y entendimiento.

 

¿Cuáles son los objetivos de tu mensaje?

En Make&Talk queremos ayudarte para que antes de crear una comunicación planifiques la ruta por la que vas a viajar con tu audiencia para compartir tu idea. Porque queremos que tus mensajes sean claros, inspiren y generen impacto. Y por ello es clave tener una buena estructura de tu mensaje.

Lo primero que debes tener claro antes de iniciar la comunicación es la respuesta a «¿Qué idea quieres compartir?». Siguiendo la analogía viajera, sería equivalente a responder «¿Por qué vas a viajar?». Al igual que respondemos con una frase simple a esta pregunta («por trabajo», «para una cita», «para ir al cine», etc.), también debes ser capaz de responder con una frase simple para definir tu idea. Porque esa será la luz que guiará toda tu comunicación.

La siguiente pregunta a responder es el equivalente a «¿dónde quieres ir?». Cuando inicias un viaje tienes claro que vas a ir a La Habana, a la oficina, al mercado del pueblo, etc. En el caso de la comunicación igual. Debes tener claro si quieres informar de tu idea, generar un cambio en la forma de actuar de quien te escuche, denunciar una injusticia o problema, mejorar el estado de ánimo de quien te escuche haciéndoles reír, etc. Es decir, ¿para qué vas a comunicar tu idea?

Y la tercera fase sería responder a «¿qué quieres que ocurra después de que te escuchen?». Similar a «¿por qué viajas al Delta del Ebro?».

Una vez tienes claro las respuestas a estas preguntas, ya estás a punto para empezar a dibujar las líneas en tu mapa, de encontrar la mejor ruta para ir de A a B. Es como si la brújula hubiera dejado de girar enloquecida y ya tuviera claro dónde están los cuatro puntos cardinales.

 

Estructura del mensaje

Ahora te invitamos a hacer un viaje en el tiempo, a aquella aula de EGB/ESO o cualquiera que fuera el sistema educativo que hayas vivido. En la clase de lengua te explicaban que toda historia tenía una estructura de introducción, nudo, desenlace. Y en Make&Talk nos apasionan los métodos con pocos pasos (como ya sabes en nuestro ebook hemos creado un método en solo 4 pasos para crear historias que sean memorables), así que vamos a respetar las enseñanzas de nuestra infancia. Crea la siguiente estructura para tu mensaje:

  • Introducción: Aproximadamente un 10-20% de la duración de la charla. En esta parte debes exponer el problema/tema que vas a compartir, exponiendo argumentos que expongan la situación actual y la necesidad de algo nuevo, de un cambio, de mejorar, etc.
  • Nudo: En esta parte expondrás los argumentos a favor de tu idea, las posibilidades de cambio que se generan, las oportunidades que se abren…es la parte donde convences a quien te escucha que tu propuesta descansa sobre una base sólida y que en el punto B se vive mucho mejor que en punto A. En esta parte es crucial mantener la tensión narrativa, ya que es una parte extensa (un 60-80% de la duración de tu charla) y, como sabes, captar y mantener la atención en un mundo de redes sociales, ruidos, dispositivos móviles, etc. es un reto al nivel de las mejores epopeyas.
  • Desenlace: En esta parte resumirás lo expuesto y remarcarás los beneficios del punto B respecto del A, lanzando de nuevo el valor añadido por tu idea. Esta parte es clave, ya que es donde acabarás de lograr el objetivo que quieres que ocurra después de que te escuchen.

 

Todavía alguna cosa más 😉

Y en esta estructura clásica, en Make&Talk añadimos tres partes más,

  • La Gran Apertura: Es la primera frase de tu comunicación. Puede ser una pregunta, una frase, una cita o incluso el silencio. Esta primera acción es clave para captar la atención de tu audiencia y lograr que escuchen la introducción y el resto de tu mensaje. Es una frase que te deja con la mismas sensaciones que cuando termina el capítulo de tu serie favorita con el «continuará…».
  • El Discurso Redondo: Es cuando expones en la introducción un ejemplo con el problema que quieres abordar (por ejemplo resolver el sinhogarismo) y en el desenlace recuperas ese ejemplo y personajes, para mostrar cómo vivirían si se adopta tu propuesta.
  • La Llamada a la Acción:  Es la última frase de la estructura. Una frase potente, que resume toda la fuerza de la idea e impulsa a quien te escucha a realizar la acción de cambio que deseas.

Con esta estructura del mensaje puedes salir a comunicar como cuando te citan en un restaurante en Cuba del Vino, que pones el GPS para buscar la mejor ruta para llegar. Porque aunque en el caos se generan muchas ideas, para comunicarlas de forma que inspiren, emocionen y generen impacto, es necesario estructurar el caos para poder ser compartido.