5 preguntas para ayudarte a definir tu idea

¿Y qué idea te gustaría compartir con el mundo?

Esta es una pregunta que siempre hacemos en las entrevistas a potenciales ponentes TEDx y también a nuestros clientes cuando quieren preparar una presentación.  Y como seguramente te imaginas, las caras que solemos ver son de sorpresa, se genera un silencio y empieza un mini discurso en el que nos explican el tema sobre el que son expertos, problemas que se encuentran, su visión de lo que podría hacerse, etc. En definitiva, se van por las ramas.

Decía sir Richard Branson que una idea está clara cuando eres capaz de resumirla en una frase y que incluso tus abuelos puedan entenderla. Y llegar a destilar esta frase, esta esencia que condensa todas las palabras de tu presentación, puede llegar a ser un trabajo que requiere de mucho esfuerzo.

Cuando empezamos a pensar en lo que vamos a comunicar, normalmente nos fijamos en nuestra experiencia. Eso es un amplio campo fértil, lleno de bosques y árboles con frondosas ramas. Y a nosotros, nos interesa una. Quizás una que aún no ha brotado en ese campo y que durante el proceso de definir la idea pueda surgir y convertirse en ese momento eureka.

Por ello te proponemos 5 preguntas a hacerte para encontrar esa idea que emocione,que inspire y que sea la luz que guíe el desarrollo de tu presentación.

La primera pregunta qué debemos hacernos es ¿sobre qué temas somos expertos? 

No ya solo lo que hemos estudiado o en lo que trabajamos. Muchas veces podemos encontrar ideas interesantes en nuestras aficiones, en cosas que nos han ocurrido en nuestra vida o incluso en lo que vivimos en unas vacaciones o un viaje. Incluso puede ser que encontremos relaciones cruzadas entre todo ello.

Esto nos definirá el campo de ideas en el que seguiremos avanzando a la siguiente pregunta, ¿quienes son las personas con las que vas a comunicarte? 

Muchas veces he asistido a convenciones de ventas donde el director de turno sale a presentar y la idea que lanza se resume a «hemos de vender más» argumentando que los beneficios de la empresa han de crecer un tantos % y si no habrá que despedir gente. ¿Consideráis que esa es una idea que hará que vuestro equipo de ventas salga motivado a la calle? Lo normal es que más pronto que tarde actualicen su LinkedIN y acepten la primera oferta que les mejore y/o iguale las condiciones económicas.

También he visto como muchos ponentes TEDx quieren explicar lo buenos que son y todo lo genial que hacen en su trabajo. Y les cuesta reflexionar, hacerse la pregunta de «después de escuchar que eres un crack, ¿qué habrá cambiado en la vida de quien te escuche?»…hasta reconocer que «nada habrá cambiado». Lo cual es falso, seguramente esas personas no querrán volver a escuchar una presentación del ponente.

Por ello, antes de empezar a buscar qué idea compartiremos, necesitamos crear un vínculo imaginario con nuestra audiencia. ¿Son jóvenes, jóvenes entre 25 y 35 años, jóvenes entre 35 y 45 años y/o jóvenes de más de 45 años? Algo como la edad hace que una broma sobre «El Un, Dos, Tres» (programa popular en la televisión española en la década de los 80) no tenga sentido si la mayoría de tu audiencia tiene menos de 40 años.

También es importante plantearte si el auditorio es experto en el tema o es un evento de divulgación. Por ejemplo, el nivel de profundidad de la idea  no es el mismo si hablamos de banca ética en un TEDx como hizo Marcos Eguiguren   , a que si el mismo Marcos lo hace en otro foro más técnico.

La tercera pregunta que solemos plantear es ¿qué problema o necesidad planteamos resolver?

Decía Drew Dudley en su TEDx Talk de 2010  que muchas veces no somos conscientes del poder que tienen nuestras palabras para inspirar cambios profundos en las vidas de las personas que nos escuchan. Y sí, es verdad que a veces nosotros comunicamos una idea y hay personas que les inspira una parte de nuestra presentación que no tiene que ver estrictamente con el mensaje. Y eso forma parte de la magia del arte de presentar…por más que lo intentamos, nunca tenemos el control de todo lo que ocurre.

Y precisamente por ello, debemos intentar planificar al máximo lo que queremos conseguir. Por ello, ya que conocemos cosas sobre nuestra audiencia (edad, formación, si esperan una chara más técnica, etc.) podemos plantearnos qué problemas pueden tener o que situaciones se dan en su día a día que nuestra idea puede aliviar e incluso solventar. Por ejemplo, en la entrevista a Javier Goyeneche (presidente de Ecoalf), tiene claro que la audiencia a la que se dirige está preocupada por el medio ambiente y la preservación del planeta, así como la economía circular. Por eso la idea que quiere compartir es que su empresa aprovecha residuos para producir prendas de moda y que vestirse siendo más respetuoso con el Planeta es posible.  ¿Qué conocimientos, experiencia, ideas tienes tú que pueden ayudar a solventar necesidades de otras personas?

Y eso nos lleva a la cuarta cuestión, ¿qué te gustaría que ocurriera después de tu presentación?

Esta es una pregunta de filtraje. Las tres preguntas anteriores nos habían generado explosiones de ideas, habíamos iniciado procesos de dispersión. Sin embargo esta es una pregunta que comienza a limitar. Por ejemplo, en la entrevista a Javier, imagino que lo que a él le gustaría es que supieras que existe Ecoalf, que es respetuosa con el medio ambiente y que compres sus productos. Por eso en la entrevista comparte la idea que comparte y no la idea, que seguramente tenga, de que el proceso de producir unas zapatillas es mejor si se hace con una máquina A que con una máquina B, o con tal o cual material.

Por eso es bueno que te plantees qué te gustaría que ocurriera cuando hayas dicho la última palabra, cuando todo acabe y la gente vuelva a su rutina. Puede ser que hayas querido informarles de que existe algo, querer convencerlos que inicien un cambio en su rutina… Todo está bien mientras tú lo tengas claro.  Eso sí, no todas las ideas serán válidas para ello.

Después también es bueno que te preguntes ¿qué grado de obviedad tiene cada idea?  Sí, obviedad. Tendemos a endiosar nuestras propias ideas y la realidad es que el mundo sigue girando sin ellas. Prueba de ello es que una de cada tres start-ups cierra antes del primer año. Todas tenían una buena idea detrás. Nadie ha notado que hayan desaparecido…ni tan siquiera que hayan existido.

Así que este ejercicio de humildad te permitirá filtrar qué ideas son más superficiales, cuales más innovadoras, etc. Y esto te permite calibrar qué idea vas a usar para tu próxima presentación. Por ejemplo, si solo tienes 5 minutos, quizás es bueno elegir una idea que no requiera de mucha argumentación para ser comprendida. Obviamente, esa idea quizás no sea la mejor si dispones de 50 minutos o más de presentación.  Otro ejemplo sería el grado de experiencia de tu audiencia. Si son personas que conocen el tema de lo que hablas, quizás buscarás ideas que sean más disruptivas, para sorprenderles, mostrar algo nuevo. Sin embargo, si son personas que provienen de otros campos de experiencia, la idea a seleccionar debe ser más tradicional para informar y transmitir conocimiento.

Esperamos que te resulten útiles estas 5 preguntas para preparar tu próxima presentación y en Make&Talk estamos a tu disposición para ayudarte. Solo tenemos una última pregunta para ti, ¿qué idea te gustaría compartir con el mundo? 😉